Aprendan de su cumpleaños.
Deberíamos entender que un blog y postear en el él es algo importante, por al menos para mí lo es. No tanto por lo que uno aprende de esto y aquello, si no por el sentimiento y la manera en que acomodas todo para que sea; primero de MÍ agrado y después para ustedes (quien llegue a leerlo), yo no busco que lo aclamen ni que me critiquen, simplemente es una salida de mi cotidianidad, por lo tanto, busco ser lo más sincero posible en todo lo que llego a escribir.
Después de haber explicado todo esto, me gustaría explicarles lo que es para mí este post. No es cualquier post, es el último post de 16 años que tendré.
Es agotador para una persona tan joven como yo reflexionar sobre lo que hizo y dejó de hacer en 365 días y algunas veces resulta demasiado triste y melancólico, pero quisiera acabar este ciclo de la mejor manera posible; sonriendo y sabiendo que lo estoy haciendo es lo mejor y lo que dejé de hacer tuve una razón de peso para dejar de hacerlo y además- y sobre todo- que lo disfruté a cada momento.
Que también conocí a las mejores personas en este año. Y como no me gusta dejar nada sin sus divisiones, los dividí en dos grupos a mis amigos; los amigos de fiestas y los amigos incondicionales. Tal vez suene tonto, pero en realidad, FUNCIONA. Deben estar de acuerdo que nunca será lo mismo platicar de algo súper importante con un “amigo incondicional” a un “amigo de fiesta”. Los “amigos de fiestas” se van, sólo son para un rato -aunque suene horrible eso- pero es la verdad, sólo son para divertirse, salir, conocer el mundo, etc. Mientras que, los “amigos incondicionales” estarán siempre para uno, escucharte y sobre todo y de lo más importante: APAPACHARTE.
Me gustaría hacer un resumen de lo que hice en el año y lo que me hubiera gustado, pero me tardaría mucho y no me acuerdo pero de las cosas que más odio de mí es que nunca me dejo llevar por lo que quiero porque siempre me gana el típico “¿qué dirán de mí?” ¿Saben qué? ¡Al diablo eso! Creo que lo más importante a mi edad es divertirse y aprender qué es lo que nos hará mal y que no hará mejores. Porque tampoco quiero llegar a ser un anciano y recordarme ahí, en una silla, sentado, viendo como el tiempo me va matando. Lo que quiero es recordarme a mí con mis errores y victorias, sin importar lo más insignificante que suena para algunos.
Así que por favor, querido lector. NUNCA, pero NUNCA dejes que nadie te diga que no a lo que más quieres. Enserio.
No quiero que después de leer esto apaguen sus computadoras y vayan y le griten a la persona que les mueve el piso que les gusta y que quieran estar juntos mientras eso funcione. Pues no, en realidad no. Para empezar, qué flojera, hoy quiero estar enfrente de mi monitor y expresarme como se me de la gana y pues…no es tan fácil eso.
Antes de acabar, me gustaría agradecer a todos mis amigos que siempre han estado ahí conmigo, en las buenas y en las malas; ebrio y sobrio.
Por ahora no me queda más, me gustaría que esto no vaya a ser algo que leyeron por accidente y les haya parecido estúpido, quisiera que por al menos hagan algo de provecho antes de cumplir años y que recuerden lo idiotas que fueron al no hacer algo.
Se despide el Jaime Zúñiga Cabrera de 16 años, para darle la bienvenida al Jaime de 17.
22 de Mayo del 2012.
Toluca, Edo. Mex.



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